sábado, 6 de octubre de 2012

Placer a distancia

Mi piel se estremece, mi vello se eriza y mi cuerpo pide a gritos sentir el tuyo encima.
Entro en un mundo de besos salvajes, caricias que desgarran e impulsos inconscientes.
Quiero sentir mi cuerpo y el tuyo estremecerse juntos, sentir piel con piel, escuchar tu respiración fuerte y agitada, que me agarres fuertes y no me dejes escapar.
Quiero que me enseñes lo que no sé, quiere que me lleves hasta mundos que jamás imagine, quiero que nuestras voces se alcen hasta más allá del horizonte y gritemos a la par mientras nuestros cuerpos sudorosos y calientes se funden.
Hazme gritar, juega conmigo, haz que mi cuerpo arda y mi voz acabe desgarrada.
Quiero que tú ardas conmigo, quiero darte lo que nadie pueda, y quiero hacerte volar por el paraíso del placer continuo.
Por los dioses juro que te haré gozar, sudar, gritar...sabes de que hablo y sé que lo deseas.
Tú fuiste mi profesor, y me has enseñado bien, tan bien que quiero batirme en duelo contra ti.
La cama será nuestro campo de batalla, la ropa un estorbo, nuestras miradas, el inicio, las caricias y los besos la continuación, que me cables tu espada, el comienzo de la batalla, mi cuerpo enloquecido, tu miembro duro y ardiente y nuestras ganas locas de hacerlo salvajemente, definirán el final de la guerra y el final lo decidirá tus gemidos y mis estruendosos gritos.
¿Deseas ganar, prefieres jugar al placer de la guerra durante mucho tiempo o vas a dejar que yo sola gane?
Tú decides.

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